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Guía para tu bienestar sexual

Así aprendí a vivir mi sexualidad sin vergüenza

Ilustración de una mujer con flores creciendo de su cabeza. Fondo rosa con logos de MdeMujer y safe2choose. Lee "Así aprendí a vivir mi sexualidad sin vergüeunza"

Texto por Mujereología

No sé tú, pero mientras crecía, siento que vivir mi sexualidad venía con una carga negativa. Sobre todo la educación sexual, no solo porque mucha era totalmente incierta y juiciosa, sino que el enfoque se centraba principalmente en la reproducción y no en el autoconocimiento, el cual, claro que es sumamente importante para poder llevar una relación más sana con nuestro cuerpo y sexualidad. 

Muchas veces la gente piensa que la sexualidad se trata de hablar de tener sexo, lo cual me parece reduccionista. La sexualidad también es prevención, autocuidado, libertad y respeto no solo hacia nuestro cuerpo, sino al de las otras personas. Un ejemplo es que, al no ofrecer las herramientas necesarias en el momento y edad oportunos, un abuso sexual puede no ser detectado en un menor. Palabras como “consentimiento” apenas empezaron a mencionarse en redes como parte esencial y primordial para poder tener contacto físico e incluso verbal con alguien. Considero que debemos desprendernos de los prejuicios o ideas moralistas que impiden que la sociedad esté mejor preparada y por ende, se desarrolle de una manera óptima en donde el respeto sea el eje de todo. 

 

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Llegué a la edad adulta sin entender en su totalidad al clítoris, sin tener referencias de la estética de otras vulvas – lo cual a veces era difícil porque yo sentía que la mía era fea comparada con lo que existía en el porno convencional -, tampoco entendía muy bien mis flujos, me apenaba preguntar qué era natural y qué no. Eventualmente llegué a una edad en donde decidí que tenía que responder mis propias preguntas y fui haciéndome de mis propias herramientas, como los libros. Creo que lo más importante es no dejar que la curiosidad desaparezca, es importante mantenerla como motor de investigación. Para mis 21 años ya tenía una idea de lo que era la educación sexual integral y las cosas que muchas veces se omitían en la conversación sobre los cuerpos y derechos de las mujeres, simple y sencillamente porque sigue existiendo una gran mascada patriarcal que nos cubre los ojos y no nos permite ver del otro lado de lo que nos marcan como realidad única e inmutable. 

No es casualidad que del clítoris no se haya indagado más sino hasta hace pocos años relativamente. En la medicina hay narrativas patriarcales que suelen ser comunes, como el hecho de remarcar la existencia del himen como prueba de virginidad, cuando solo se trata de una parte de nuestro cuerpo que puede estar o no estar, puede existir o no, pero no prueba nada. Estas narrativas tienen una carga también religiosa, entonces hay que aprender a separar una cosa de la otra: Nuestro cuerpo es lo que es con o sin nuestras creencias personales. Nuestro cuerpo pide ser explorado, pide ser respetado, amado, estudiado, y esto muchas veces requiere que dejemos a un lado u olvidar por completo las creencias que se nos imponen. Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Lo que creemos lo creemos de forma innata o son cosas que aprendemos a través de imposiciones? 

Nuestro placer está ahí para ser descubierto, de lo contrario, ¿crees que tendríamos un clítoris con miles de terminaciones nerviosas cuya estimulación hace que se expanda por nuestro cuerpo? ¡Claro que existe con un propósito! Que el sexo sea algo que disfrutemos, que lo convirtamos en una zona de juego no solo por el placer, sino por ese autoconocimiento que nos da autonomía y seguridad sobre nuestro cuerpo sin centrarlo únicamente en aquella creencia patriarcal de que las mujeres existimos para tener bebés. 

Algo muy valioso que aprendí es que los espacios a solas marcan una gran diferencia, sino es que toda. El sexo generalmente está pensado entre dos personas, pero lo cierto es que el más importante y de donde parte todo es justamente del que tenemos con nosotras mismas, lo cual no tiene porque terminar en un gemido estruendoso, puede tratarse únicamente de conocer mejor cada zona de nuestro cuerpo y los estímulos que nos agradan, la presión, la velocidad, las texturas, el ritmo. 

Conocerse parte de: Dejar a un lado los prejuicios que tenemos sobre la sexualidad, nuestros cuerpos, consumir contenido que enriquezca nuestro conocimiento y nos ofrezca herramientas para poder tener una buena relación con nosotras mismas. También es importante acercarse a gente experta que cuente con la perspectiva correcta sobre las cosas, una sexóloga, por ejemplo. Hacerte de una biblioteca tanto de libros, como series o documentales que puedan guiarte en el camino de autoexploración. La parte de mantener nuestros sentidos trabajando es esencial. El tacto, por ejemplo, para poder conocer nuestros rincones antes de añadir estímulos externos. Es, en pocas palabras, establecer dinámicas propias en donde podamos explorarnos al tiempo que queramos, bajo nuestros propios términos. 

Algunas herramientas que más he disfrutado son:

 

  • El libro Come As You Are de Emily Nagoski 
  • El libro Vulvatopia de la Dra. Fabiola Trejo (Así como sus talleres)
  • La serie Masters of Sex
  • El especial de Sexo, Amor y Good Lab de Netflix
  • El episodio “El placer es nuestro” de Good Lab de Netflix
  • El Sexo en Pocas Palabras de Netflix
  • El podcast Sex With Emily en Spotify

La información es poder, el autoconocimiento también lo es. Permítete tener una relación contigo misma aislando todo lo que crees ya saber o creencias que limitan tu visión, házlo al ritmo que mejor te venga, en el momento que más cómoda te sientas. La base de todo esto debe ser el conocerte con compasión, paciencia, compromiso, uno que por cierto, debe ser constante. Intenta tener un día contigo en donde explores cosas como texturas, con relatos eróticos, material visual, las posibilidades y combinaciones son infinitas, el chiste es que encuentres aquello que tu cuerpo acepte y disfrute. Procura que ese día sea inamovible, apúntalo en tu calendario. Puedes hacer una lista de cosas que te gustaría probar, quizá un aceite, un juguete, un lubricante, una posición, con la almohada, deja que tu cuerpo te dicte las opciones y juega con ellas las veces que desees para saber si es eso lo que estabas esperando y/o buscando. 

Recuerda: Tu sexualidad es solo tuya. Tu cuerpo es solo tuyo. Crear cercanía entre ambos es una tarea que debemos hacer de por vida, pero como todo, el trabajo en ello puede llevarnos a resultados increíbles e inesperados. Deja que el mundo te sorprenda y también déjate llevar hacia el otro lado de la vergüenza, miedo o culpa. El placer es bueno. El sexo es bueno. Conocernos es aún mejor.

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