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Guía para tu bienestar sexual

Mi proceso de aborto, una experiencia de amor

experiencia de aborto

Tuve relaciones con un chico usando condón que se rompió, en días no fértiles, aún así decidí tomar la pastilla anticonceptiva de emergencia, a la semana comencé a sentir mi cuerpo extraño, ajeno a mí, des-sincronizado; pero aún no tenía retraso en la regla… Fui con un ginecólogo a quién le explique lo que había pasado, me realizó un ultrasonido intervaginal y no había nada; pasó una semana y la regla nunca llegó. Fue cuando decidí hacerme la prueba sanguínea de embarazo y dio como resultado un aterrador positivo. ¿Cómo era posible si todo estaba en contra?

Tenía una gran certeza… no era la hora ni el momento para un bebé. Soy madre soltera de una niña de 2años. Después de terminar la licenciatura apenas me estaba posicionando en un buen trabajo, estaba segura de que mi momento de brillar y demostrar de lo que estoy hecha estaba cerca, y un embarazo me lo imposibilitaba en gran medida.

 

Hable con tres personas que para mi eran de confianza sobre esta asunto, estas pocas personas expresaron no estar de acuerdo en que abortara… me debatí un poco sobre si mi decisión sería buena o mala, pero me di cuenta que  “el bien o el mal” tan solo eran criterios de aprobación social; de la misma sociedad que no estaría ayudándome a solventar ni los gastos de un parto, ni los gastos de manutención. Comencé a sentir que no tenía el derecho de poseer a este bebé, pues si bien no podría darle lo que todo ser humano se merece, no era nadie para aferrarme a él. Y al mismo tiempo, invadida de amor y realidad le prometí a mi humanito que por el tiempo que me tocará gestarlo, sería la mejor madre… Me cuidé en la alimentación, le di rienda a mis antojos, me permití expresar lo que sentía, dormir de más, etc.

 

Mi primer embarazo fue muy tranquilo; creo que el primer antojo lo tuve como a los 5 meses; solo una vez sentí nauseas. Pero en este segundo embarazo; las tres semanas que estuve consciente de que un humanito habitaba en mi cuerpo fue todo acelerado, nauseas, vómito, antojos, mal humor… Y aunque en mi vida y cuerpo lo sentía, y por las noches me invadía el deseo de conservarlo conmigo… me seguía sintiendo ajena y sin el derecho.

Y mientras vivía mi embarazo, buscaba opciones de métodos seguros para practicarme el aborto, pues en donde vivo el aborto aún es ilegal; me contacte con una asociación que de manera clara me informó todo el procedimiento a realizar, y en la mayor prontitud me facilitaron las pastillas que necesitaría para llevar realizar el aborto (1 pastilla de mifepristona y 8 pastillas de misoprostol). El paquete fe enviado a la oficina de correos cercana a mi domicilio. En cuanto supe que había llegado el paquete fui por él; me recuerdo abriéndolo desesperadamente mientras caminaba por la calle; sentí alegría.

Anduve una semana con el sobre y las pastillas en mi bolsa, pues no podía dejarlas en casa, y que alguien las encontrara. En esta siguiente semana mi mejor amiga me contactó con una enfermera quien había asistido otros procesos de aborto inducidos con medicamentos, y estaría conmigo acompañándome.

Apenas 5 semanas. Ya había decidido que ese fin de semana llevaría a cabo el proceso. Renté una habitación cerca de las clínicas de alta especialidad de mi ciudad, y un día antes de tomar el misoprostol, tomé la mifepristona; me sentía muy bien; así que decidí salir… salí con amigos a divertirme, a mostrarle al humanito un pedacito de esta cosa tan mágica llamada vida. Por supuesto que no ingerí alcohol, ni nada que pudiera afectarme. Todo estaba bien, solo por breves momentos me daba un poco de fiebre, pero bastaba con tomar un poco de aire fresco para sentirme como nueva. La reunión termino temprano y me fui a dormir, pues al día siguiente algo grande nos esperaba.

Esa noche hablé con mi humanito; le confesé que jamás me imagine en este escenario, y le agradecí por elegirme para  habitar, aunque fuese un breve momento; quizá la única lección de vida que me tocaba enseñarle, era aquella de ser prudente y realista; y le prometí que cuando nos encontráramos en la otra vida estaría lista para amarle como se merecía, aprendiendo de nueva cuenta lo que tuviese que enseñarme, pues en esta vida él me enseñaba el significado del amor propio, del amor sincero, del amor realista.

Al siguiente día amanecí con un sangrado ligero, muchas nauseas y vómito, pero nada de dolor… abracé a mi hija muy eufóricamente, la llené de besos y me dirigí a la habitación rentada con la enfermera. Eran las 11am y tomé 800mgs de ibuprofeno, 45min después tome 10mgs de Domperamida, y a los 15 minutos puse las 4 pastillas de misoprostol entre mis encías y dientes. Sabían muy amargas, y entre esta amargura llegó a la habitación mi mejor amiga, traía con ella fruta, suero, galletas, y mil cosillas que me ayudarían a pasar el rato, me acompaño como 3 horas. Justo después de tragar los restos de las pastillas experimente la peor nausea de mi vida; recostarme un par de minutos y mojarme la cara fue suficiente para acabar con ella; pues no quería vomitar. Como a los 30minutos inicio un sangrado; arrojaba coágulos del tamaño de limones; seguí sangrando de manera abundante las siguientes cinco horas, era mucho más abundante que mi menstruación, pero nada para preocuparme no sentí ningún dolor, las nauseas desaparecieron y también la fiebre que tuve un día antes. Por la noche llegó a la habitación mi mejor amigo con cena para nosotros y la enfermera; cenamos juntos; y yo me sentía feliz; me sentía realmente bien.

A las 9pm me alisté para dormir, dormí casi 12hras; desperté dos veces al baño; y cada vez el sangrado era menos. La enfermera aprovechaba cada oportunidad para tomarme la presión y temperatura, pero todo marchó muy bien. Al día siguiente desocupamos la habitación a las 2 pm; regresé a casa con mi hija y familia; sintiéndome plena y feliz. Aveces la vida es muy extraña; por ahora creo esto era lo que tenía que pasar, y de alguna forma tanto yo como mi humanito teníamos que vivirlo. Es invaluable el conocimiento y crecimiento que la vida me ha regalado con esta experiencia; nunca imagine que me tocaría vivir algo así, pero conforme se fueron dando las cosas, yo sabía cómo actuar, lo cierto es que  ni siquiera lo pensaba, solo actuaba, actuaba a partir del amor que sentía.

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