El sexo siempre es mejor cuando estás informada.

La primera vez de muchas de nosotras

 

Yo perdí la virginidad siendo muy joven, tenía escasos 13 años cuando esto pasó. Ni siquiera
estaba enamorada, sólo lo hice como un reto, como un acto de rebeldía para hacer molestar
a mi madre, aunque ella nunca se enteró.

Recuerdo que le hice la sugerencia a Carlos, mi vecino y compañero de clase. Él no sabía lo que
tenía que hacer, sentía miedo pero no me importó, al final lo convencí y logramos hacerlo.

Sólo sentí un ligero empujón, porque fue a el comienzo a lo único que pudimos acercarnos, ya que
de repente, Carlos salió de mí con su parte ensangrentada y los dos pusimos el grito en el cielo.

Él  estaba muy agobiado y yo estaba sumamente confundida porque a pesar de que no me dolía,
no podía entender cómo había comenzado a sangrar. Corrí a llorar con mi prima que, por suerte,
era mayor que yo y por ende, tenía mucha más experiencia.

Me explicó lo sucedido, y yo más rota del ego que de otra cosa, jamás volví a dirigirle la palabra a
Carlos. Pasaron un par de años aproximadamente hasta que me volví a animar a tener sexo; pero,
esta vez estaba mejor preparada y mucho más consciente de lo que me esperaba.

Nunca he considerado al sexo como una convención a la que tengamos que esclavizarnos. Creo en
el sexo libre pero también creo firmemente en el sexo seguro, acto que he practicado desde aquella
torpe primera vez.

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