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Desmintiendo los mitos de la primera vez

Desmintiendo los mitos de la primera vez

Todos hemos escuchado los secretos a voces, las historias adornadas, la presión social y todos los mitos que rodean a la elusiva «primera vez». Es casi un rito de iniciación, una supuesta puerta de entrada a la adultez. Muchas veces envuelta en secreto y plagada de expectativas poco realistas. Pero ¿qué pasa si la verdad es mucho menos dramática y mucho más mundana que los mitos que nos han alimentado?

En este blog, dejaremos atrás los tabués que rodean al sexo, pero sobre todo exploraremos la realidad de la «primera vez». Expondremos las mentiras que han inflado este “gran evento” hasta convertirlo en algo mucho más grandioso (y para muchos más estresante) de lo necesario. Trataremos de cambiar los supuestos secretos por realidades honestas, para que al final podamos ver que la intimidad es un espectro, no una sola noche llena de pasión o presión.

 

¿Puedes quedar embarazada en tu primera vez?

Ojalá fuera cierto que un embarazo en la primera vez no es posible, como si nos regalaran un cupón. Sin embargo, en cualquier relación sexual con penetración (sobre todo sin protección) existe este riesgo. La realidad es que desde la primera menstruación la ovulación puede ocurrir en cualquier momento del ciclo menstrual, por lo que si se tienen relaciones sexuales sin protección, los espermatozoides pueden fecundar el óvulo y originar un embarazo.

Por eso, la protección es fundamental desde la primera vez. El uso correcto del condón durante la relación sexual vaginal, es la forma más efectiva de prevenir embarazos no deseados. Y si le sumas su uso en las relaciones anales y orales también te proteges contra el contagio de ITS. 

Además del condón, existen otros métodos anticonceptivos que puedes explorar desde métodos de corto plazo como las pastillas anticonceptivas, o de largo plazo como el implante. Es importante informarse sobre las diferentes opciones disponibles y elegir la que mejor se adapte a sus necesidades y preferencias. Recuerda que la comunicación abierta y honesta es fundamental para tomar decisiones responsables sobre tu salud sexual. 

Si estás buscando un método anticonceptivo envíanos un WhatsApp, nuestras consejeras podrán apoyarte con tus dudas; y si vives en CDMX, Guadalajara o Pachuca, pueden ayudarte a agendar una cita con nuestros médicos aliados para encontrar el mejor anticonceptivo para tu estilo de vida con consejería personalizada. 

 

Caminas diferente o después de la primera vez “se nota” 

Un mito común sobre la primera vez es la idea de que tu cuerpo cambia de alguna manera visible o que tu forma de caminar se altera. ¡Tranquila! No hay nada de cierto en esto. Tu cuerpo sigue siendo exactamente el mismo después de tener relaciones sexuales por primera vez. No hay ningún cambio físico que te haga «diferente» o que pueda ser notado por los demás después de comenzar tu vida sexual. La única razón para “caminar diferente” será si te lastimaste en tu noche de pasión. 

La idea de que «se nota» haber tenido relaciones sexuales es un mito dañino que puede generar vergüenza e inseguridad. Es importante recordar que la virginidad no existe y no es un marcador de valor o de «pureza», y que tu cuerpo te pertenece por completo. No debes sentir la presión de cumplir con expectativas sociales o estereotipos irreales.

En lugar de enfocarte en estos mitos, lo mejor es disfrutar de tu sexualidad de manera responsable y segura. Elige tener relaciones sexuales cuando te sientas preparada y cómoda, y siempre con el consentimiento de tu pareja. Prioriza tu salud y bienestar, y no dejes que los mitos o la presión social te impidan vivir una vida sexual plena y satisfactoria.

 

Si no hay penetración “no cuenta”

La idea de que solo las relaciones sexuales con penetración vaginal «cuentan» como tal es muy sonada. Esta creencia errónea ignora por completo la diversidad de experiencias sexuales y la amplia gama de formas en que las personas pueden expresar su sexualidad.

Es importante recordar que la virginidad es un concepto social y no biológico. No existe una base científica para la idea de que una membrana o una barrera física determine si alguien ha tenido relaciones sexuales o no. La primera vez de cada persona es una experiencia única y personal que no debe definirse por la presencia o ausencia de penetración.

Además, este mito suele estar estrechamente relacionado con la heteronorma, o el concepto de que la única forma válida de relación sexual es entre un hombre y una mujer. Esto excluye y discrimina a las personas con identidades y orientaciones sexuales diversas, quienes también pueden tener experiencias significativas y satisfactorias de primera vez que no impliquen penetración vaginal.

El reconocer y respetar la diversidad sexual debería ser fundamental. Cada persona tiene derecho a explorar su sexualidad de manera libre y sin prejuicios. La primera vez puede ser con penetración, con otro tipo de contacto sexual o incluso sin contacto físico. Lo importante es que sea una experiencia consentida, placentera y significativa para la persona o personas involucradas.

En lugar de enfocarnos en mitos y definiciones rígidas, debemos celebrar la diversidad de expresiones sexuales y promover una cultura de respeto e inclusión. Todos merecen disfrutar de su sexualidad sin vergüenza, discriminación o la presión de ajustarse a normas sociales irreales.

 

Vas a tener el mejor orgasmo de tu vida 

Existe la creencia popular de que la primera vez debe ser una experiencia explosiva llena de orgasmos para ambos participantes. Esta idea, además de ser poco realista, puede generar una presión innecesaria y una sensación de fracaso si las cosas no suceden como se esperan.

La realidad es que la primera vez puede ser un encuentro incómodo e incluso frustrante. Los cuerpos aún se están conociendo, la técnica puede ser imperfecta y las emociones pueden estar a flor de piel. Es importante recordar que no hay un guión preestablecido para el placer sexual.

En lugar de enfocarse en alcanzar el orgasmo, es fundamental disfrutar del proceso de exploración y descubrimiento. Conocer el cuerpo propio y el de la pareja, experimentar con diferentes tipos de contacto y comunicación, y crear un ambiente íntimo y seguro son aspectos mucho más importantes que la búsqueda del clímax.

Tómate tu tiempo, relájate y disfruta del viaje. La primera vez es solo el comienzo de un camino de aprendizaje y placer sexual. Con apertura, comunicación y respeto mutuo, las experiencias íntimas pueden ir mejorando cada vez más, llenándose de mayor confianza, conexión y orgasmos compartidos.

 

¿Sangras en tu primera vez? 

El más grande mito de la primera vez es la creencia de que todas las mujeres sangran durante la primera relación sexual vaginal. La realidad es que esto no siempre sucede, y que la presencia o ausencia de sangrado no tiene ninguna relación con la virginidad.

El himen, esa membrana que recubre la vagina, se rompe o se estira en la primera penetración en algunos casos, pero no en todos. De hecho, existen diversas razones por las que una mujer puede experimentar sangrado antes de su primera relación sexual, como la inserción de tampones o la copa menstrual, la práctica de ciertos deportes o incluso por causas médicas.

Es importante recordar que el himen no es un determinante de la virginidad y que la virginidad, como concepto en sí mismo, no tiene una base biológica real. Lo que sí importa es el respeto mutuo, la comunicación abierta y el consentimiento entre las personas involucradas en cualquier experiencia sexual.

En lugar de enfocarse en la presencia o ausencia de sangrado, es fundamental priorizar el placer, la seguridad y el bienestar de ambos miembros de la pareja. Explorar el cuerpo propio y el de la pareja, experimentar sin presiones y comunicar las preferencias y deseos son aspectos mucho más relevantes para disfrutar de una sexualidad sana y placentera.

 

 

 

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La primera vez puede ser un momento lleno de expectativas, emociones y, a veces, desinformación. Los mitos y creencias populares alrededor de este evento pueden generar presión, ansiedad e incluso experiencias negativas.

Es importante recordar que la primera vez no tiene que ser perfecta ni seguir un guión preestablecido. Cada cuerpo, cada pareja y cada experiencia es única. Lo fundamental es enfocarse en el placer, la comunicación, el respeto y el bienestar mutuo.

Olvídate de los mitos y disfruta del proceso de exploración y descubrimiento. Conoce tu cuerpo y el de tu pareja, experimenta sin presiones, comunica tus deseos y preferencias, y crea un ambiente íntimo y seguro.

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